Triple Conciencia: un mapa para mirar tu vida entera

VIVIR, INTER-SER y SER: tres dimensiones para entender lo que te pasa y lo que te importa

Duermes peor desde hace meses. Descansas el fin de semana y el lunes vuelve el cansancio, como si no hubiera servido de nada. Dices que es el trabajo, o la edad, o el momento. Pero hay algo más que no sabes nombrar: la sensación de que lo que antes te importaba ha perdido peso, de que hace tiempo que no hablas de verdad con nadie de lo que te pasa y de que, de fondo, hay un mundo que prefieres no mirar demasiado.

Si algo de esto te suena, quizá hayas intentado resolverlo por partes. Más descanso para el cuerpo, una conversación pendiente con una amiga, una decisión que llevas meses aplazando. Son intentos razonables. Pero a veces no bastan porque lo que duele está en un sitio y lo que lo sostiene, en otro.

Este artículo presenta el mapa con el que miro la vida cuando acompaño a otras personas: el Modelo de Triple Conciencia. Tiene tres dimensiones (VIVIR, INTER-SER y SER) y sirve para ver tu vida entera en lugar de un trozo. No es una receta ni un diagnóstico. Es una forma de mirar. Aquí te cuento de dónde viene, qué hay en cada dimensión y por qué importa mirarlas juntas. En el siguiente artículo (link) te propongo herramientas concretas para aplicarlo.

En pocas palabras

  • El Modelo de Triple Conciencia es un mapa con tres dimensiones: VIVIR (lo que sientes y piensas, tu cuerpo, tu energía y tu propósito vital), INTER-SER (tus vínculos con las personas y con la naturaleza) y SER (tu cosmovisión, tu espiritualidad, tus valores y el sentido de tu vida).
  • Se inspira en las cuatro dimensiones de la existencia que describe la terapia existencial, y las adapto a mi manera.
  • Las tres dimensiones están conectadas: lo que ocurre en una resuena en las otras.
  • Para mí, «conciencia» es la capacidad de observarte con claridad y de decidir en coherencia con el sentido y el propósito de tu vida, y con tus valores éticos.
  • Es una forma de mirar, no un diagnóstico, y no sustituye la ayuda profesional cuando hace falta.

¿Por qué mirar la vida entera y no solo lo que duele?

Porque las vidas no vienen en compartimentos. Lo que sientes, con quién compartes tus días y en qué crees se influyen continuamente, y trabajar solo una parte puede dejar intacta la que sostiene al resto.

Metáfora de las dimensiones de la vida: 3 puertas

Solemos dividir nuestras preocupaciones en cajones. El cuerpo, para la consulta médica. Las emociones, para la psicología. El trabajo, para la orientación profesional. Las relaciones, para las conversaciones difíciles que no terminan de llegar. Cada cajón tiene su utilidad, y a menudo mucha. El riesgo es perder de vista lo que los une, igual que querer entender una sinfonía escuchando cada instrumento por separado: aprendes mucho de cada uno, pero te pierdes la música.

Cuando queremos cambiar algo, además, tendemos a empezar por lo visible: un hábito nuevo, otro empleo, una rutina distinta. A veces funciona. Otras veces se alcanza la meta y queda un vacío, porque nadie se había preguntado si esa meta era realmente nuestra.

Y para muchas personas hay algo más que no cabe en ningún cajón: el dolor por lo que ocurre en el mundo. No es un problema personal ni se arregla con una semana de vacaciones, pero se nota en el cuerpo, en los vínculos y en las preguntas sobre cómo quieres vivir. Un mapa que lo deje fuera se queda corto.

¿Qué es el Modelo de Triple Conciencia?

Es un mapa que he creado para observar una vida en tres dimensiones a la vez: VIVIR, INTER-SER y SER. No pertenece a ninguna escuela ni es un método cerrado. Es mi propia síntesis de lo que he estudiado y de lo que veo en mi trabajo.

Bebe de tres fuentes. La primera es la filosofía y la terapia existencial, en la que me he formado, que entiende al ser humano como alguien que existe siempre en relación con un mundo. La segunda es el pensamiento budista, sobre todo la idea de interdependencia. La tercera es la ecopsicología, que defiende que no se puede comprender la mente sin atender a su relación con la naturaleza.

¿Y por qué «conciencia»? Es una palabra difícil de definir, así que te cuento qué quiero decir yo con ella. Para mí, conciencia es la capacidad de observarte y verte con claridad, de forma activa (sin esperar a que la vida te sacuda), y de tomar decisiones en coherencia con el sentido de tu vida, con tu propósito vital y con tus valores éticos. No hablo de un estado especial ni de una experiencia mística. Hablo de algo cotidiano: prestar atención a cómo estás, con quién y para qué. Y «triple» porque esa mirada se despliega en tres dimensiones.

Modelo de Triple Conciencia para mirar tu vida

¿De dónde viene este mapa?

La terapia existencial describe la vida humana como algo que sucede en varios mundos a la vez. Yo reagrupo esos mundos de una forma propia, pensada para trabajar con personas en procesos de cambio y  personas que están atravesando lo que llamamos una «crisis vital» o una «crisis existencial».

La semilla es una idea del filósofo alemán Martin Heidegger: no somos mentes aisladas que miran el mundo desde fuera, sino seres que existen siempre dentro de un mundo y en relación con él. A partir de esta idea, el psiquiatra suizo Ludwig Binswanger describió tres maneras de estar en el mundo: el mundo físico (Umwelt), el mundo de las demás personas (Mitwelt) y el mundo propio (Eigenwelt). Décadas después, la terapeuta existencial británica Emmy van Deurzen añadió una cuarta: el mundo espiritual (Überwelt), donde habitan los valores, las creencias y las preguntas sobre el sentido de la vida.

Mi modelo reorganiza esas cuatro dimensiones en tres:

Mundo existencialQué abarcaEn mi modelo
Eigenwelt, el mundo propioLa relación contigo: lo que sientes, piensas y te cuentasVIVIR
Umwelt, el mundo físicoEl cuerpo y el entorno naturalEl cuerpo en VIVIR; la naturaleza en INTER-SER
Mitwelt, el mundo socialLas relaciones con otras personas, la cultura, las comunidadesINTER-SER
Überwelt, el mundo espiritualLos valores, las creencias, el sentidoSER

Esta correspondencia es mía, no de la tradición. Separé el mundo físico en dos mitades porque en mi trabajo el cuerpo y la energía tienen su sitio en la experiencia vivida, y la naturaleza lo tiene en la red de vínculos. Queramos o no, tenemos un vínculo con la naturaleza. Algunas personas, quizás más urbanitas, tienen un vínculo más débil. Otras, lo tenemos más sólido, y nuestra relación con el entorno natural es una parte fundamental de nuestra vida. Y, en todo caso, la ciencia ha demostrado que nuestro vínculo con la naturaleza es un elemento fundamental para nuestro bienestar emocional, lo que constituye una idea nuclear de la Ecopsicología. De ahí que me guste trabajar la naturaleza desde la perspectiva de los vínculos, en el INTER-SER. Otra persona podría reorganizar el esquema de dimensiones de otro modo, y no pasaría nada. Lo importante es que el mapa nos ayude a ver y a comprendernos mejor.

¿Qué es VIVIR?

VIVIR es la dimensión vital, de la experiencia directa: lo que piensas, lo que sientes, lo que notas en el cuerpo y la energía con la que atraviesas los días. No somos solo mentes que piensan ni solo cuerpos que funcionan. Somos personas que se cansan, se entusiasman, se emocionan, se bloquean. Aquí viven preguntas sencillas que casi nunca nos hacemos: si escuchas a tu cuerpo o lo ignoras hasta que protesta, qué emociones te visitan con más frecuencia, cómo te hablas por dentro. Y si tu diálogo interno te acompaña o te atrapa en vueltas que te alejan de la vida.

Aquí vive también tu propósito vital: qué quieres hacer con tu vida (o con esta etapa vital específica), qué quieres aportar, hacia dónde diriges tu energía. Es lo que se nota en cómo organizas tus días. Situarlo en una dimensión u otra es una convención útil y nada más, porque en la vida todo se entrelaza: tu propósito se alimenta de tus valores (SER) y de las personas con las que lo compartes (INTER-SER).

A veces es la primera dimensión que avisa. El insomnio, el nudo en el estómago o la falta de ganas no siempre son el problema; a veces son el modo en que algo más profundo pide atención. Y otras veces son, simplemente, un asunto de salud que merece su propia consulta. Un mapa existencial no decide cuál de las dos cosas es.

¿Qué es INTER-SER?

INTER-SER es la dimensión ecosistémica, donde habitan los vínculos: con otras personas, con las comunidades a las que perteneces y con el mundo natural. Parte de una idea sencilla y radical: no existimos por separado. El término viene del maestro zen vietnamita Thich Nhat Hanh. Su ejemplo es una flor. Cuando la contemplas, ves una flor; pero esa flor existe porque existen la tierra que la alimenta, el sol, la lluvia, el trabajo de quien cuida el jardín. Quita cualquiera de esos elementos y la flor deja de ser. Con nosotras pasa lo mismo: somos gracias a las personas que nos formaron, a la comunidad que nos sostiene, al aire que respiramos y a los alimentos que crecen en la tierra.

Aquí caben preguntas sobre la calidad de tus relaciones más cercanas (si te nutren o te agotan), sobre tu sentido de pertenencia, sobre cuándo fue la última vez que pasaste tiempo en la naturaleza sin prisa. Y aquí caben también la soledad, los duelos y el dolor por el estado del planeta. Creo que ese dolor, lejos de ser un defecto, es una prueba de que el vínculo existe: duele lo que importa.

Un grupo de mujeres trabajando

¿Qué es SER?

SER es la dimensión existencial, la más profunda: tu cosmovisión, tu espiritualidad, tus valores éticos y el sentido que le das a la Vida, en general, y a tu vida. Responde a una pregunta que subyace a todas las demás: ¿qué sentido tiene todo esto?

Hablo de espiritualidad en un sentido amplio. No tiene que ver con una religión: una persona creyente, una agnóstica y una atea habitan igualmente esta dimensión, porque todas tienen alguna manera de entender el mundo y de decidir qué merece su vida. En SER viven tus convicciones sobre lo que es importante, lo que es justo y lo que no estás dispuesta a negociar.

Conviene distinguir dos cosas que solemos mezclar. El sentido de la vida es una pregunta filosófica y muy amplia (¿para qué existimos?, ¿qué hay más allá de nosotras?), y vive en SER. El propósito vital es más cercano (qué quieres hacer con tu vida, qué quieres aportar) y lo sitúo en VIVIR, porque se concreta en tu energía y en tus días. Son cosas distintas que se alimentan entre sí.

Sobre el sentido, las voces no coinciden. El psiquiatra vienés Viktor Frankl pensaba que la motivación más profunda del ser humano no es el placer, como defendía el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, ni el poder, como defendía el psiquiatra Alfred Adler, sino encontrar un sentido por el que vivir. La terapeuta Emmy van Deurzen, en cambio, considera que la pregunta última seguirá siendo un misterio, aunque cada persona necesita una respuesta propia que le permita vivir. No hace falta zanjar el debate, cada una de nosotras podemos tener visiones distintas al respecto. Lo que sí suele notarse es cuándo la forma en que vives choca con lo que crees.

Tabla resumen del Modelo de Triple Conciencia

¿Por qué importa mirar las tres dimensiones a la vez?

Porque no son compartimentos. Lo que ocurre en una resuena en las otras, y un cambio que solo toca una de ellas puede costar mucho de sostener.

Piensa en una tarde de domingo con una opresión en el pecho al pensar en el lunes (VIVIR). A veces tiene que ver con un trabajo que ya no encaja con tus valores (SER) o unas relaciones laborales conflictivas (INTER-SER). Piensa en una soledad que se alarga (INTER-SER) y que va apagando tu energía (VIVIR), y en la duda, detrás de las dos, sobre qué tipo de comunidad necesitas (SER). Imagina una decisión que no logras tomar, que no dejas de posponer: además de otras razones, puede que aún no hayas puesto nombre a lo que de verdad valoras, y por ello no puedas alinear esa decisión con unos valores éticos. Una técnica de gestión del tiempo difícilmente lo resolverá.

Aquí querría anotar un matiz importante: estos ejemplos son eso, sólo ejemplos, y no sustituyen otras explicaciones. El cansancio puede tener causas médicas, y la angustia, causas psicológicas. El mapa añade una mirada, no reemplaza ninguna. También conviene decir lo que el mapa no promete: no promete armonía permanente. Las vidas se agrietan, y no por culpa de nadie. Por ello, hablo de coherencia como una dirección en la que caminar, no como un estado sin fisuras que haya que alcanzar. En el artículo sobre el kintsugi (link) uso este mismo mapa para ver dónde puede nacer una grieta y cómo recorrerla con calma.

Y otra anotación importante: no hay un orden obligatorio. Puedes empezar por la dimensión donde más duele o más te inquieta, y moverte hacia las otras cuando el hilo te lleve.

¿Qué cambia cuando miras tu vida así?

Cambia sobre todo la calidad de tus preguntas. En lugar de «¿qué me pasa?», que suele llevar a buscar un culpable, puedes preguntarte «¿dónde estoy ahora, y qué necesita cada parte de mí?».

Con el tiempo, esa mirada suele traer algunas cosas. Te conoces con más matices: dejas de definirte solo como trabajadora, como madre, como cuidadora o como activista, y empiezas a ver cómo se relacionan tus valores, tu manera de sentir y tu red de vínculos. Recuperas partes que habías desatendido: si vivías muy en la cabeza, vuelves al cuerpo; si todo era acción, regresas a tu vida interior. Y las decisiones se vuelven más claras. No necesariamente más fáciles, pero sí más tuyas, más auténticas.

 ¿Esto es terapia o coaching?

Esto no es psicoterapia. Es un mapa para reflexionar que uso en mi trabajo de acompañamiento existencial. Me he formado como terapeuta existencial, que es una disciplina distinta de la psicología clínica, y combino esa base con elementos de coaching y de otras disciplinas en un método propio. Por eso suelo hablar de acompañamiento existencial. En mi web verás a veces «coaching existencial», porque es el término que más se busca, pero el campo es joven y sus fronteras todavía no están del todo definidas.

Un acompañamiento así no sustituye a la psicoterapia ni a un tratamiento médico. Si llevas tiempo con un malestar intenso, o si el cansancio, la tristeza o la angustia te impiden hacer tu vida, habla con profesionales de la salud mental.

Una pregunta para empezar en cada dimensión

Para este primer paso te propongo tres preguntas y una cuarta que las junta. En el próximo artículo (link) encontrarás más herramientas, pero estas te pueden resultar útiles para empezar.

  • VIVIR: ¿cómo está tu energía últimamente, qué la sube o la baja, y hacia dónde te gustaría dirigirla?
  • INTER-SER: ¿qué vínculo, con una persona o con un lugar, te nutre ahora mismo, y cuál echas de menos?
  • SER: ¿qué es hoy lo más importante para ti, y se nota en cómo usas tu tiempo?
  • Las tres juntas: ¿en cuál de ellas sientes más ruido ahora mismo?

Te sugiero que escribas las respuestas en un cuaderno, sin prisa. Y, sobre todo, sin buscar la respuesta correcta, porque no existe. Observa lo que aparece sin juzgarlo. Y te invito a que vuelvas a ellas dentro de unas semanas; verás que algunas respuestas han cambiado.

Para saber más

Si te apetece leer más, te dejo algunas recomendaciones de libros y de otros artículos de mi blog.

  • El hombre en busca de sentido, de Viktor E. Frankl (Herder,2015). El relato de Frankl sobre su experiencia en los campos de concentración nazis y una introducción a su idea de que la vida nos plantea preguntas a las que podemos responder con sentido.
  • En el café de los existencialistas, de Sarah Bakewell (Ariel, 2021). Un recorrido muy ameno por la vida y las ideas de Sartre, Simone de Beauvoir y otras figuras de la filosofía existencial.
  • Zen y el arte de cambiar el mundo, de Thich Nhat Hanh (Zenith, 2018). Una reflexión fascinante sobre nuestra sociedad, con una propuesta zen para transformarla y hacer frente a los problemas de la insostenibilidad, escrita por el maestro zen que acuñó el término «inter-ser».

Si quieres seguir leyendo en el blog: