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«Solo hay vida en los márgenes»
Honoré de Balzac
Cuando Balzac escribió estas palabras en el prefacio de La Comedia Humana, estaba defendiendo algo radical: que la vida auténtica no se encuentra en el centro del poder, en los vistosos protagonistas de una novela ni en los grandes escenarios de una historia, sino en los márgenes…. en los personajes secundarios, en las historias periféricas… en esos bordes donde viven quienes no dictan las normas, pero las padecen… o las cuestionan y las reinventan. Es en esos espacios satelitales donde se revelan, con más verdad que en ningún otro lugar, las texturas reales de la existencia.
Los antropólogos llaman a esto liminalidad (del latín limen: frontera o umbral). Es el espacio de transición, el rito de paso, el estado de metamorfosis de quien está entre dos mundos: la oruga que se transforma en crisálida, el emigrante que ha dejado su tierra pero aún no ha llegado a la nueva, la mujer que abandona la seguridad del empleo para reinventarse profesionalmente. A lo largo de la vida atravesamos varios de estos umbrales: una ruptura, una maternidad, un despido, un nido que se vacía.. Es la incertidumbre, el no-lugar. Y precisamente por eso, es también el espacio donde todo se vuelve posible.

Los antropólogos llaman a esto liminalidad (del latín limen: frontera o umbral). Es el espacio de transición, el rito de paso, el estado de metamorfosis de quien está entre dos mundos: la oruga que se transforma en crisálida, el emigrante que ha dejado su tierra pero aún no ha llegado a la nueva, la mujer que abandona la seguridad del empleo para reinventarse profesionalmente. A lo largo de la vida atravesamos varios de estos umbrales: una ruptura, una maternidad, un despido, un nido que se vacía… Es la incertidumbre, el no-lugar. Y precisamente por eso, es también el espacio donde todo se vuelve posible.
Nuestra civilización habita también un espacio liminal. La crisis ecosocial, nos sitúa en un umbral: el modelo que nos trajo hasta aquí se agota, pero el que nos llevará hacia el futuro aún no ha nacido. Nos encontramos entre la negación y la aceptación, entre el duelo y la esperanza, entre el colapso de lo viejo y la emergencia de lo nuevo. Estamos, literalmente, en el margen. Y como intuyó Balzac, es ahí donde está la vida. Si bien los márgenes están invisibilizados -no aparece en los trending topics ni en los titulares de los grandes medios- ahí es donde están las comunidades y las personas que cuestionan lo establecido y proyectan escenarios alternativos, el Plan B que nuestro planeta necesita. En los márgenes, en los espacios liminales de transición, germina la transformación.
Este blog nace para realizar una pequeña aportación a esa potencia del umbral, con ideas y reflexiones que nos ayuden a cuidar las semillas del cambio. Quiere ser un espacio de encuentro para quienes habitamos los márgenes con conciencia y con propósito. Si estás en un momento de transición, si sientes que ya no encajas en el mundo tal como es pero intuyes otro posible, bienvenida, bienvenido. Este es tu espacio.
¿Qué encontrarás en este blog?
No vengo a ofrecerte soluciones, porque no las tengo, ni recetas, porque creo que cada persona encuentra las suyas. Vengo a ofrecerte compañía para el camino: artículos que no pretenden dar respuestas, sino alimentar preguntas, y herramientas para que explores las tuyas. Cuando exprese mi opinión, no será para convencerte, sino para que la utilices como quieras: para que la contemples, la cuestiones, la critiques, la disecciones… Si te sirve para sentir la compañía de otra voz en el umbral, este blog tendrá sentido.
Escribiré sobre tres grandes áreas que, aunque diferenciadas, están profundamente interconectadas.
- Bienestar emocional y desarrollo personal. Basándome en lecturas sobre filosofía, sociología, espiritualidad, ecopsicología y Programación Neurolingüística, compartiré ideas y propuestas prácticas para conocernos mejor y crear modos de estar en el mundo más conscientes y armónicos. Lo que me interesa es cultivar la fortaleza interior, la claridad de propósito y la capacidad de sostener la tensión de vivir en un mundo complejo sin perder la esperanza ni la humanidad, lejos tanto de la autoayuda superficial como del escapismo espiritual.
- Transiciones vitales. La vida es cambio. A veces lo provocamos nosotras, cuando decidimos cambiar de trabajo, comprometernos con otra persona o tener un hijo o una hija. Otras veces nos llega sin avisar: una ruptura, un despido, la muerte de un ser querido. Y casi siempre, incluso cuando hemos impulsado el cambio, aparecen el vértigo, el miedo, la inseguridad o la resistencia. Compartiré información y reflexiones para mirar las crisis como oportunidades, sin negar lo que duelen, y los cambios como posibilidades de construir una vida más auténtica: más alineada con nuestro sentido de la vida, con nuestro propósito vital y con nuestros valores éticos.
- Dolor ecosocial. Muchas personas sentimos dolor ante el deterioro del planeta y el daño que infligimos a otros seres, humanos y no humanos. La (mal llamada) ecoansiedad o ansiedad climática no es, en sí misma, una enfermedad que haya que «sanar» ni un problema que haya que «solucionar»: es una expresión de nuestra sensibilidad y una respuesta ética ante la realidad que nos envuelve. Si el malestar te desborda, pedir apoyo profesional también es una forma de cuidado. Y ese dolor puede convertirse en un motor de transformación social, siempre que lo afrontemos, lo cultivemos y lo canalicemos. A ese proceso lo llamo «alquimia de la sensibilidad»: transformar lo que duele en algo que nos mueve.
Los formatos serán variados: artículos informativos, entradas más reflexivas y reseñas de libros que me parecen especialmente interesantes. Espero ofrecerte información, elementos de análisis y nuevas perspectivas que estimulen tu pensamiento crítico y alimenten tu visión del mundo y, también, pautas concretas, propuestas prácticas y herramientas aplicables a tu vida para vivir con más autenticidad.
Una invitación final
Los márgenes son incómodos; las transiciones, inciertas. Pero son, también, el escenario donde la vida se despliega con todos sus matices, donde el dolor y la esperanza convergen, donde el final de un mundo y el nacimiento de otro se hacen posibles. Este blog es mi forma de habitar ese margen y de compartirlo contigo.
Te invito a que te suscribas para recibir en tu correo el resumen de las nuevas publicaciones y otros materiales que espero te sean de utilidad (prometo no agobiar: no más de un mensaje al mes). Y si conoces a alguien a quien puedan interesarle estos temas, comparte este texto.
Y, para empezar, una pregunta: ¿en qué margen te encuentras tú hoy? Si te apetece escribirme, me encantará leerte.
Como dice el proverbio africano: «Si quieres llegar rápido, ve solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado».
Estamos juntas en esto. Nos vemos en los márgenes 😉